Me alegro de estar nuevamente con usted, en esta semana le estoy presentando el tema “Lo que la palabra de Dios hará por usted”.

Ayer hablé del primer resultado específico que la Palabra producirá en usted; que es la fe. Expliqué que la fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios, las tres fases sucesivas son: Primero, la Palabra de Dios. Segundo, oírla. Tercero, al oírla y recibirla, esta imparte fe. Lo menciono esto específicamente al comienzo de esta charla, porque quiero que lo recuerde mientras escucha este mensaje de hoy.

Si con esa actitud escucha lo que tengo que decir de la Palabra de Dios. Ud. recibirá la impartición de fe, y podrá experimentar precisamente lo que voy a decir hoy.

Hoy voy a describir el segundo resultado específico que producirá la Palabra de Dios en usted y es: el Nuevo nacimiento.

Hay una experiencia espiritual en nuestras vidas que es la más importante que todas. Un milagro que es necesario tener si hemos de conocer a Dios y de llegar a ser lo que Dios quiere.

Ayer hablamos del milagro que le sucedió a la virgen María cuando ella creyó el mensaje del ángel. Ella recibió con fe la Palabra que Dios que envió a través del ángel. Y su fe liberó el poder milagroso de esa palabra.

Hoy quiero hablar de otra clase de milagro que puede ocurrir en la vida de una persona que reciba la palabra de Dios en cualquier parte del mundo. Este milagro se llama: El Nuevo Nacimiento o nacer de nuevo. Es lo más importante que jamás pueda ocurrir en su vida o en la mía.

Escuche lo que Jesús dice al respecto en Juan capítulo 3, versículo 3:

“Respondió Jesús y le dijo (a Nicodemos): En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.”

El reino de Dios está cercano a cualquiera que no haya nacido de nuevo. El requerimiento principal y esencial para ver y entrar en el reino de Dios es nacer de nuevo. Bien, el hombre con quien Jesús estaba hablando en ese momento, Nicodemo, no entendía de que se trataba. El respondió con esta pregunta ¿Cómo puede un hombre nacer de nuevo? Esta pregunta es de suma importancia ¿Cómo puede una persona nacer de nuevo?

Esto es lo que voy a explicar hoy. Voy a mostrarle como viene, oyendo la Palabra de Dios. En Primera de Pedro 1:22-23, Pedro esta hablando a los cristianos:

“Puesto que en obediencia a la verdad habéis purificado vuestras almas para un amor sincero de hermanos, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro. 23 Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece.”

Así que la simiente que produce el nuevo nacimiento es la palabra viva de Dios.

Cuando recibimos esta palabra en nuestros corazones por fe, por el Espíritu Santo, vida nace de ella. Totalmente, una nueva clase de vida. Una vida que no podremos alcanzar con la religión o las buenas obras, o con nuestros propios esfuerzos. Una vida que viene de Dios únicamente.

Hay una ley acerca de la semilla y la vida que encontramos en todo el universo. Esta ley puede ser declarada de esta manera: La naturaleza de la semilla, determina la naturaleza de la vida que venga de ella. Si la semilla es corruptible, corruptible, la vida que venga de ella igualmente será corruptible o perecedera. Pero la semilla de la Palabra de Dios no es perecedera, ni corruptible. Es divina, eterna, imperecedera e incorruptible. La nueva vida que viene de esa semilla es de la misma naturaleza. Es divina, eterna, imperecedera e incorruptible. Esa es la clase de vida que Dios quiere que reciba. Pero vendrá únicamente cuando usted reciba la semilla de la Palabra de Dios en fe.

Ahora quiero que hablemos un poco más de la clase de vida que la semilla de la Palabra de Dios producirá en nosotros. En la Primera epístola de Juan 3:8 y 9, el apóstol dice lo siguiente:

“El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo. 9 Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios[e] permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido[f] de Dios.” Este es un lenguaje muy claro, todo el que practique el pecado; el que regularmente participa en el pecado es del diablo. Luego nos dice la razón por la que vino Jesús: “El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo”. Y por supuesto la primera obra que allí se menciona es el pecado, Jesús vino para destruir el pecado en nuestras vidas.Luego Juan habla de los resultados del nuevo nacimiento, en el siguiente versículo en el 9 dice: “9 Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

Este también es un lenguaje muy fuerte y necesitamos ver exactamente lo que Juan está diciendo.

Personalmente yo no creo que Juan está diciendo que un cristiano nacido de nuevo nunca cometa pecado. Una razón que tengo para pensar así es porque si yo soy un cristiano nacido de nuevo y siento decirlo que de vez en cuando, desde mi nacimiento, hace unos 35 años, he cometido pecado. No muchas veces ni deliberadamente, pero lo he hecho. Y sin embargo sé que he nacido de nuevo.

Yo creo que lo que Juan nos está diciendo en este versículo es lo siguiente: Primero nos está hablando de la naturaleza nueva que viene de la simiente de Dios. ¿Lo Recuerda? Dijimos, que como es la simiente, así será la vida que venga de ella. La simiente es divina, eterna, imperecedera, incorruptible, así también en la vida, la naturaleza que viene de ella. Por medio del nuevo nacimiento hay en cada uno de nosotros una vida nueva, una naturaleza nueva que es la misma vida de Dios. Es divina, es eterna, es incorruptible. Es incapaz de pecar. Note porqué Juan dice que es incapaz de pecar. Porque la simiente de Dios permanece en él. Una simiente imperecedera y santa nunca podrá producir algo perecedero y corruptible.

Ahora bien el curso de nuestras vidas como creyentes será determinado por la manera en que permitamos que la nueva naturaleza se exprese y viva a través de nosotros. No hay garantía de que nunca pecaremos. La garantía es que la naturaleza nueva en nosotros nunca pecará. Si permitimos que esa naturaleza nueva se exprese entonces tenemos la seguridad de que tendremos una vida santa.

Quiero llevar esto un paso más adelante. Hemos hablado de recibir la Palabra de Dios. Pero si vamos al libro del Apocalipsis, en el capítulo 19 versículo 13, encontramos que Jesús mismo es llamado el Verbo de Dios. Entonces, tenemos la palabra en dos formas. Tenemos la palabra escrita o hablada, la que viene ahora mismo a través de este mensaje. Sin embargo, tenemos la Palabra viva y personal que es el Señor Jesucristo, ambas son en cierto sentido idénticos.

Creo que lo podemos entender con la analogía de la semilla. Ud. va a la tienda y compra un paquete de semillas, quizá de Sandía. Adentro hay algo negro, brillante y duro; aparentemente sin vida y sin atractivo. Pero afuera en el paquete puede ver la imagen de una sandía madura, cortada en la mitad. Puede ver la pulpa roja y deliciosa, y su boca comienza a salivar. Simplemente podría pensar: como es posible que esa fruta, deliciosa y tentadora, proviene de esa cosita negra, dura y brillante que está en ese paquete. Bueno es el milagro de la semilla. Un milagro que nos rodea en toda naturaleza. Y es una analogía, un patrón de lo que Dios hace en nosotros, cuando recibimos la palabra predicada de Dios. La palabra que viene a nosotros sea en un programa de radio o de otra forma es como una semilla negra y brillante. No parece tener gran hermosura o poder. Pero si la recibimos en nuestro corazón, esta producirá en nosotros una vida que es hermosa, santa y eterna.

En cierto sentido, tan diferente como esa semilla de sandía y esa fruta que produce. Realmente produce en nosotros la misma vida y naturaleza del Señor Jesucristo. Este es el propósito absoluto de Dios cuando nos envía Su Palabra. Es reproducir a Jesús en nosotros con la semilla de la Palabra.

Estamos ya por terminar, pero quiero decirle esto, Ud. también puede nacer de nuevo. Si puede recibir la simiente de la Palabra de Dios, la Promesa de la palabra de Dios, producirá en Ud. esa nueva vida. Juan 9:12 dice:

“Pero a todos los que le (Jesús) recibieron, les dio el derecho (poder) de llegar a ser hijos de Dios,”

Es decir: nacieron de Dios, como leemos más adelante. Ud. también puede nacer de Dios, nacer de nuevo, si abre su corazón para recibir a Cristo. Crea también que él murió por sus pecados y resucitó. Confiese sus pecados. Pídale que lo perdone. Recíbalo con fe en su corazón y Ud. puede nacer de nuevo. Ud. puede nacer de nuevo hoy, aun antes de que este mensaje termine.

Nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré mañana a la misma hora, para continuar con nuestro tema: Lo que la palabra de Dios hará por Ud. El título para la charla de mañana será: Alimento Espiritual.

Como
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