Peregrinación Romana: Romanos 6:23 - 7:16 (Estudio de Romanos)

Derek Prince
Published: 1988
Last Updated: September 2026
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"La Peregrinación Romana" de Derek Prince continúa con la Parte 8 de esta notable serie. Comprende la profunda profundidad del sacrificio de Jesús en la Cruz y sus implicaciones para tu vida. Descubre cómo la gracia puede liberarte de la tiranía del pecado y conducirte hacia la inmensa misericordia de Dios.
Transcript
En nuestras dos sesiones anteriores estuvimos viendo la fase 8 de nuestra peregrinación, que es la solución de Dios al viejo hombre y vimos que esa solución se resume en una palabra: ejecución. Pero la misericordia de Dios está en esto: que la ejecución se logró cuando Jesús murió en la cruz. Nuestro viejo hombre fue crucificado con él. Y se nos da el privilegio por medio del bautismo de identificarnos con él en su muerte, en su sepultura y luego en todo lo demás que sigue. Dios no tiene otro plan para el viejo hombre más que la ejecución. Entonces Pablo respondió esta objeción: "Bueno, si queremos más gracia, sigamos pecando más, sigamos viviendo en el pecado". Menciona que eso es imposible porque para estar en la gracia de Dios, uno necesita estar muerto al pecado. Es un concepto erróneo de cómo se recibe la gracia de Dios.
Ahora vamos a pasar a la fase 9, que es la segunda parte del capítulo 6. Esto es muy práctico, cómo aplicar la solución de Dios en nuestras vidas. En la parte anterior del capítulo, Pablo da la base doctrinal. Ahora él dice, ¿cómo hacemos que esto obre en nuestras vidas? Vamos a leer, antes que nada, los versículos 12–14.
“Por lo tanto...”
Ha notado otro ‘por lo tanto’, ¿no? Quién sabe si alguna vez se cuenten todos los 'por lo tantos', tengo curiosidad por saberlo. Por supuesto, depende en parte de la traducción que se use, aunque La Biblia de Las Américas es bastante preciso.
“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.”
Aquí Pablo da indicaciones, pero estas indicaciones solo las pueden seguir las personas que pasaron por la transición que se describe en la parte anterior del capítulo. Una persona que no ha puesto su fe en Jesús y aceptó su sacrificio sustitutivo en su nombre es incapaz de llevar a cabo estas indicaciones. Así que, estas indicaciones solo sirven a base de lo que Pablo ya mencionó en la parte anterior del capítulo.
Ahora, él dice que hay que asumir una posición firme contra el pecado. Escuché un sermón predicado hace años por alguien que dijo que si uno desea ir al cielo, debe aprender a decir que no. Y vaya que es muy cierto. Pablo dice que uno tiene que decidirse, decirle no al pecado desde ahora. "No vas a controlarme, me opongo a ti, ya no tienes más derechos sobre mí, no tienes más poder sobre mí y no voy a someterme". El pecado y Satanás son similares; hacen caso solo cuando uno habla en serio. Ambos tienen la manera de saber si lo dicen por decirlo o si lo dicen porque realmente es en serio. Tienen que decirlo con determinación.
Como ven, aplicar la obra de Jesús en nuestras vidas requiere del uso de nuestra voluntad. Es imposible si no se ejercita nuestra voluntad adecuadamente. Creo que por medio de la fe en Jesús, nuestra voluntad se libera del dominio del pecado. De ahí en adelante, se vuelve nuestra responsabilidad ejercitarla adecuadamente. Y Dios no lo va a hacer por nosotros. Aquí llegamos al punto donde tenemos que levantarnos y declarar que esta es nuestra responsabilidad.
Se los ilustro muy brevemente con una de mis experiencias personales de cuando era pastor en Londres. Durante muchos años tuve una tremenda lucha interna contra la depresión. No puedo describir cómo me vino la depresión y como me pesó y me encerró dándome una sensación de desesperanza y fracaso. Si alguna vez han pasado por algo similar, podrán identificarse. Luché contra ello con todo lo que sabía, pero no progresaba. Realmente, tuve que darme por vencido, no había nada más que supiera hacer y luego mientras leía Isaías 61: 3 en la versión Reina Valera Antigua, allí decía que:
“manto de alegría en lugar del espíritu angustiado...”
Mientras leía esas palabras, el Espíritu Santo me habló interiormente y leí " espíritu angustiado " y dije: "Ese es tu problema". Fue como si entrara un torrente de luz. Me di cuenta de que no luchaba contra mí mismo. Si no contra otra persona, alguien sin cuerpo, un espíritu que me atormentaba y me oprimía. Cuando me di cuenta de que estaba lidiando con alguien que no era yo, diría yo que complete el 80 por ciento del camino hacia la victoria. De hecho, por lo mismo, solo faltaba otra Escritura, que era Joel 2:32:
“Cualquiera que invocare el nombre del Señor será librado.”
Así que simplemente junté las dos cosas y me acerqué a Dios en oración y le dije: "Dios, me has demostrado que estoy siendo oprimido por un espíritu angustiado. Vengo a ti ahora y te invoco en el nombre del Señor Jesús. Líbrame de este espíritu angustiado." Y él me liberó, sentí como me dejó.
Entonces Dios me mostró que mi responsabilidad había comenzado. Me mostró que había hecho por mí lo que no podía hacer por mí mismo. Pero ahora estaba en mí reprogramar mi propia mente. Constantemente pensaba de manera negativa. Era un pesimista profesional y Dios me mostró que eso era una negación de mi fe en Jesús, que había liberado mi mente de ese espíritu opresor, pero que no iba a hacer por mí lo que podría hacer por mí mismo. Me mostró que tenía que volver a formar mi mente. Y lo hice. Durante varios años, cada vez que se me venía un pensamiento negativo y pesimista, lo rechazaba y lo reemplazaba por algo positivo basado en la Escritura. En el transcurso de algunos años toda mi forma de ser cambió por completo, era una persona totalmente diferente.
¿Por qué les cuento esta anécdota? porque Dios hará por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos. En este caso, él nos liberará del dominio del pecado. Pero después de ello, es responsabilidad nuestra hacer lo que podamos. Es nuestra responsabilidad hacer lo correcto, asumir una posición contra el pecado, alejarnos de todo lo pecaminoso. Y eso nos corresponde hacerlo mediante el ejercicio de nuestra voluntad.
Así que Pablo dice: “no dejen que el pecado reine en su cuerpo mortal para que obedezcan a sus deseos, y no sigan presentando sus miembros [los miembros de su cuerpo] al pecado como instrumentos de injusticia; sino preséntense a Dios como los que han resucitado de entre los muertos, y sus miembros como instrumentos de justicia para Dios.” Pablo dice que nieguen el pecado a sus miembros, no permitan que les controle las manos, no permitan que les controle los pies, no permitan que les controle la lengua, no hay motivo de hacerlo. Han sido liberados.
Y dice que, al contrario, entréguense a Dios y a los miembros como instrumentos de justicia para Dios. Hay entrega en doble. En primer lugar, se entrega la voluntad a Dios. Se dice: "Dios, hágase tu voluntad y no la mía". Al orar el Padre nuestro, se tiene que decir en la segunda suplica del Padre nuestro que dice "Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo". Cuando decimos "hágase tu voluntad", ¿desde dónde comienza? En mí, quien está orando. Entonces, debemos entregar nuestra voluntad a Dios.
Entonces, habiendo entregado nuestra voluntad, tenemos que también entregar los miembros, nuestros miembros físicos, a Dios como instrumentos de justicia. En las traducciones se dice "instrumentos", el griego dice literalmente "armas". Entonces eso insinúa, pienso yo, un conflicto espiritual. No es tan solo un instrumento, no es solo una azada o un arado, sino una espada. Es un instrumento con el que luchamos.
Para mí en lo personal, el bautismo en el Espíritu Santo es la experiencia clave porque en esa experiencia, según como la entiendo, primero entregamos nuestra voluntad a Dios, luego entregamos a Dios el único miembro rebelde de nuestro cuerpo que no podemos controlar, la lengua. De hecho, se está cumpliendo con las indicaciones, entregando nuestros miembros, nuestros miembros físicos, a Dios como instrumentos [o armas] de justicia. Y ciertamente, cuando la lengua ha sido entregada a Dios y controlada por el Espíritu Santo, se convierte en un arma en la oración, en el testimonio, en la predica.
Ya ven, Dios es muy práctico. Les he mencionado que cuando Pablo termina los primeros 11 capítulos de Romanos (NVI), y toda su teología, aparece otro 'por lo tanto':
“Os ruego, pues, hermanos, por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo a Dios.”
Entonces, realmente es cuestión de querer y rendirse. Tienen que hacerlo en ese orden porque de lo contrario, por costumbre, se rendirán a lo incorrecto. ¿Lo ven? Porque están acostumbrados a rendirse al pecado. Pablo dice que no sigan presentando el cuerpo, sus miembros, al pecado. Lo han estado haciendo durante mucho tiempo. Yo lo había hecho durante unos 25 años cuando conocí al Señor. Pero tuve que parar, tuve que decir que hasta aquí llegó. Ahora mi voluntad ha sido liberada. Mi voluntad y la de Dios son una y si he rendido mi voluntad a Dios no tengo por qué rendir mis miembros como instrumentos de pecado a Satanás.
Luego Pablo sale con una declaración tremendamente importante en el versículo 14.
" Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros [la antigua traducción decía que el pecado no reinará sobre vosotros], pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia."
La implicación de tal declaración es muy extensa. Pablo dice que ya no está uno bajo la ley, sino bajo la gracia. Es una o la otra; no se pueden ambas al mismo tiempo. Si están bajo la ley, no están bajo la gracia. Si están bajo la gracia, no están bajo la ley. Tienen que decidirse.
Ahora, vamos a pasar bastante tiempo en esta serie viendo el tema de la ley, el todo de Romanos 7. Por lo mismo, no quiero entrar en detalles por ahora, solo mostrarles que se trata de elegir. No intenten conseguir las dos cosas al mismo tiempo porque no podrán.
Y, el significado de esto es muy fuerte. Pablo dice que el pecado no ha de apoderarse de ustedes porque no están bajo la ley. ¿Y eso que significado trae? Si están bajo la ley, el pecado tendrá dominio sobre ustedes. Sé que para muchos es una declaración impactante, pero resulta que así lo dice la Biblia. Y lo dice constantemente por donde se mire.
Entonces, tenemos esta opción. No estoy bajo la ley, no soy gobernado por un conjunto de reglamentos, no prosigo a base del miedo, me he convertido en un hijo de Dios, lo obedezco porque lo amo, el amor es mi motivación en la obediencia, y no el miedo, a partir de ahora. ¿Lo ven? Dios no quiere tener esclavos. La ley tiene esclavos, Dios tiene hijos e hijas. Pero hay que decidirse. Es muy importante que ejerciten la voluntad y para el bien porque si se dejan acosar por Satanás, vaya que lo hará, créanme. Es un bravucón, que busca a los débiles. No se pueden dar el lujo de ser débiles en esta área de su vida.
Aquí viene la siguiente objeción anticipada. Ya se estarán acostumbrando a las objeciones anticipadas de Pablo. Dijo que no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia. Entonces, ¿cuál es la objeción? Versículo 15:
"¿Qué, pues? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia?"
¿Y cuál es su respuesta?
“En ninguna manera.”
¿Ven a lo que se refiere? La primera objeción al principio del capítulo fue que si seguíamos en el pecado para que la gracia abunde. Ahora es distinto. Si no estamos bajo la ley, ¿somos libres de cometer actos pecaminosos cuando nos convenga ya que no estamos bajo ley alguna que nos lo prohíba"? ¿Lo ven? No es la misma objeción, es diferente. Esta es su respuesta, vamos a leer los versículos 15 al 22. Hay que tomarlo como una sección.
“En ninguna manera. ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?”
Entonces Pablo dice que cuando uno se rinde a otro para obedecerlo, se convierte en esclavo de aquel a quien obedece. Entonces, si a decisión por su voluntad dicen: "Voy a cometer este acto pecaminoso". Digamos un acto de inmoralidad: "Como no estoy bajo la ley, puedo hacerlo". Pablo dice que, si actúan así, se están rindiendo a la inmoralidad, y ¿qué pasa? Se vuelven esclavos de la inmoralidad. No les voy a pedir que levanten la mano, pero creo que algunos de ustedes lo saben por experiencia propia. No se pueden entregar a algo así sin convertirse en el esclavo de ello. Así que, deben decidir a quién se van a rendirse.
Marquen con su dedo Romanos 6, pero quisiera que vayamos por un momento, a Josué 24:15. Y bien, Josué enfrenta a Israel al final de su carrera con una elección. A algunos de nosotros no nos gusta tener que elegir, ¿verdad? Preferimos llevarla tranquilo sin tener que decidir, pero en la vida espiritual no se pueden evitar las decisiones. Él le dice a Israel:
“Ahora, pues, temed al Señor y servidle con sinceridad y verdad... [versículo 15] Si les parece mal servir al Señor, elijan hoy a quién van a servir...”
Le pregunta: ¿servirás al verdadero Dios o servirás a dioses falsos? Fíjense cuál es la elección, que nunca cambia. No es elegir si servir o no, es elegir a quién se va a servir. Servirán porque servirán.
Entonces, la única opción que tienen después de ser redimidos es ¿voy a servir al pecado o voy a servir a la justicia? Antes de ser redimidos, no tenían la opción, no podían evitarse el pecado, no había otra opción. Esto se dirige solo a aquellos que han experimentado la redención por medio de la fe en Jesucristo.
Ahora, regresando a Romanos 6, versículo 17:
“Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados...”
Eso es muy importante No podemos entrar en el tema, pero la palabra "forma" es la misma palabra que se usa para describir el metal que se mete para que asuma cierta forma. Y siempre me impresiona que cuando las personas recién se convierten están calientes, muy calientes. Y es muy importante moldearlos en la forma correcta desde el inicio. Hay tantos que se convierten maravillosamente, están entusiasmados, pero van a una iglesia o grupo que realmente no presenta la verdad de la Biblia y se adquieren una forma equivocada. Y luego es difícil cambiarlos.
Para mí, es una preocupación que me apasiona, el que las personas sean moldeadas en la forma correcta. He estado en muchas cruzadas evangelistas y he visto a miles de personas pasar al frente, pero siempre me he preguntado a mí mismo lo siguiente: ¿en qué molde se va a poner ese metal caliente, cómo va a quedar? Y lamento decir que muchas, muchas veces no quedan bien.
Fui consejero en la primera cruzada de Billy Graham en Harringay en Londres en 1954, ¡si es que pueden creer que existían humanos en ese entonces! Asesoré a 22 personas y valoro mucho las instrucciones de asesoramiento que teníamos. No se nos permitió decirles a qué iglesia asistir. Teníamos que mantener contacto con ellos por teléfono o por carta, buscarlos, pues. Hice todo lo que pude, pero de esas 22 personas finalmente llegué a la conclusión de que solo había dos que podría decirse que verdaderamente se convirtieron. ¡Por coincidencia se unieron a mi iglesia! Realmente no lo quería así, incluso los alejaba, pero algo probaron y ya no quisieron moverse de ahí.
Ahora bien, esto no es una crítica a Billy Graham, ¿me entienden? Lo admiro y lo aprecio. Pero el evangelista no es responsable del molde en que se pone el converso. Alguien en Gran Bretaña dijo en ese tiempo acerca de los nuevos conversos, "es una pena poner a un pollito vivo bajo las alas de una gallina muerta". ¡No voy a explicarlo!
Continuamos, versículo 18:
“…y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.…”
Es cuestión de elegir. Siempre habrá algo que los controle. ¿Cuál será? ¿Va a ser el pecado o la justicia? Ahora, me dirán que la justicia. Créanme, serán probados. Ciertamente serán probados. El diablo no se da por vencido mientras piense que tiene la oportunidad de salir victorioso. Me di cuenta de que cuando las personas son probadas y tentadas, el diablo persistirá hasta que la persona llegue al punto en que simplemente le pierda lo atractivo a la tentación. Ni siquiera le interesa la idea. Y el diablo es lo suficientemente astuto como para no perder el tiempo con personas así. ¿Lo ven? Pero si en usted existe un doble ánimo, el diablo se aprovechará de ello. Tienen que tomar una decisión firme.
Seguimos, con el versículo 19:
“Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad....”
Si entran en iniquidad, esta aumenta. Se volverán más y más inicuos. Muchos de nosotros podemos verlo en nuestras propias vidas. Me incluyo a mí mismo.
“…así ahora para santificación [o santidad] presentad vuestros miembros para servir a la justicia.”
Como sea, usted tomará un camino u otro. Es casi imposible quedarse quieto en la vida espiritual. O van para adelante o van para atrás. O van más hacia la rebeldía o van a progresar en la santidad. Pero quedarse estático en la vida espiritual es casi imposible.
Entonces Pablo continúa. Él es muy explícito y recuerden, escribe estando en una sociedad donde la esclavitud era algo muy común. Así que, toda esta gente sabía lo que era ser un esclavo. Y si no eran esclavos, muy probablemente tenían esclavos. Así que está utilizando un concepto que era muy apropiado en esos días.
“Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia.”
Los invita a que lo piensen. Notan que cambia a ‘por lo tanto’ por ‘pues’ versículo 21:
“¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.”
De nuevo, Pablo dice que piensen por un momento. Cuando estaban sirviendo al pecado, cuando eran esclavos del pecado, ¿qué obtuvieron a cambio? Algunos de nosotros tuvimos dolores de cabeza y la sensación de vergüenza de la mañana siguiente, y muchos de nosotros nos preguntamos si la vida realmente valía la pena vivirla, cuál era su fin. Vivimos muchas veces en desacuerdo, coraje y desarmonía con las personas más cercanas a nosotros. ¿No es así? Entonces Pablo dice que lo piensen bien, solo tengan en cuenta en dónde solían estar. ¿Quieren regresar allí?
En mi experiencia en la vida cristiana, tuve muchas tentaciones y muchos desánimos. Pero les diré una cosa. Nunca, ni una vez, pensé en volver a mi vida anterior. Porque, si bien yo recuerdo, simplemente no tiene nada que ofrecerme. Para mí, eso está claro. Cuando cerré esa puerta, tiré la llave. Quiero decir que, a menudo me he preguntado a dónde vamos, Dios, te has olvidado de mí, que pasa, qué estoy haciendo mal, pero si hay algo que nunca he tenido ganas de hacer, es regresar. A estas alturas, he llegado muy lejos como para conocer el camino de regreso, ¡gracias a Dios!
“Porque el fin de ellas es muerte.”
Luego Pablo dice:
“Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.”
Entonces Pablo dice que paren de mirar hacia atrás y enfoquen la mirada hacia adelante. ¿A dónde se dirigen? Se dirigen a una vida de santidad, se dirigen a la vida eterna que no termina en esta vida, sino que continúa en la eternidad. A eso es a lo que van. Es difícil caminar hacia delante si miran hacia atrás. ¿Si lo sabían? Entonces Pablo dice que simplemente le den la espalda a su pasado completo.
Qué privilegio poder hacerlo, ¿no creen? Pienso que hay millones de personas en este mundo hoy que con gusto lo harían si se les dijera cómo hacerlo. Es por eso que tengo una preocupación apasionada por llevar la palabra de Dios a todos. Me pregunto si nos damos cuenta de lo afortunados que somos. Sabemos qué hacer con respecto a la culpa. Sabemos que hay una solución a la culpa. Pero pienso que hay miles de millones de personas en el mundo hoy que se sienten culpables y no saben qué hacer. Nunca experimentaron la bondad de Dios, su gracia, su misericordia. Nunca escucharon que hay perdón. Siento preocupación por ellos, y no me interesa el pasado. Solo me refiero al pasado a modo de ilustración, es en lo único que me interesa el pasado, por las lecciones que aprendí de él.
Luego lo resume Pablo con toda claridad. ¿Realmente cuál es la opción? Versículo 23:
“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Esas son las opciones. Si desean su paga, es decir su recompensa debida por lo que han hecho, recuerden, que son pecadores. Y Dios es justo, y si eligen esa opción, recibirán su paga. ¿Cuál es la paga? La muerte, así es. Esa es la justicia de Dios.
Pero si rechazan esa opción y dicen: "Dios, no quiero lo que me merezco, dame lo que no me merecía". Dame tu regalo, regalo de gracia [en griego, carisma] que no puedo ganar, [es la vida eterna] Señor, eso es lo que quiero”.
Confío en que cada uno de nosotros aquí haya tomado esa decisión. Y si esa decisión la tomaron aquí, siento que sería apropiado en este momento decirle a Dios una vez más que le rendimos nuestra voluntad a Él y le entregamos nuestros miembros. Bien, el que quiera repetirlo conmigo, hágalo. Decimos: “Señor, rindo mi voluntad ahora, como señal de entrega levanto mis manos y te rindo mi cuerpo a ti. En el nombre de Jesús, Amen.”
(Fin de la sesión uno)
Sesión 2
Al final de la última sesión, llegamos al final de la fase 9 de nuestra peregrinación. La fase 9 trató del plan de Dios para el viejo hombre, que dijimos que era la ejecución, y en la sesión final trato sobre cómo aplicar esa solución en nuestras propias vidas. Indiqué que consiste en dos cosas básicas. Antes que nada, desear lo correcto y, en segundo lugar, rendir nuestra vida y nuestros miembros como instrumentos o armas de justicia para Dios.
Ahora nos estamos pasando a la fase final de este viaje antes de llegar a la conclusión que es Romanos capítulo 8. La fase final es Romanos capítulo 7 y en mi opinión, según mi observación y mi propia experiencia, es la más difícil de pasar. Solía pensar que Pablo lo había colocado en la parte equivocada ya que se trata de la ley y pensaba que trata con la ley antes de convertirse y después ya no debe haber nada más sobre la ley. Pero aprendí por observación y por experiencia que no es así. Después de habernos convertido, después de haber experimentado la liberación del viejo hombre, nos encontramos cara a cara con este tema tan tremendamente difícil: ¿Qué lugar ocupa la ley? ¿Cómo me relaciono con la ley? No sé, quiero decir, no he leído mucho de la literatura contemporánea pero no conozco ninguna obra de la doctrina cristiana que realmente enfrente esta cuestión directamente y la desglose. Si la hay, no la conozco. Es algo que siempre me atrajo desde el momento en que me convertí y comencé a leer el Nuevo Testamento debido a mi formación en la filosofía. Creo que mi preparación me mostró que había un asunto pendiente que debía de resolverse si la vida cristiana iba a servir.
Diría que la mayoría de los cristianos que conozco y con los que viajo y me encuentro (y hay varias excepciones a esto), pero la mayoría de los cristianos de hoy ni siquiera saben que existe un problema y mucho menos, cuál es la solución. En mi serie de libros, sobre los Fundamentos bíblicos [en español es el Manual del Cristiano...], utilizo el ejemplo del hombre que fue al médico con un dolor en el estómago. El médico lo sondeó, lo examinó y le dijo: “Creo que su problema es la apendicitis”. Le contestó: “Apendicitis, ¿y qué es eso?”. El médico le dijo: “Es la inflamación del apéndice”. El hombre dijo: “Hasta ahora me entero de que tenía un apéndice que pudiese inflamarse”. Muchos cristianos son así. Tienen un problema, tienen un dolor. Cuando recurren a la palabra de Dios, la palabra de Dios les dice: “Tu problema es que estás inadecuadamente relacionado con la ley”. Y el cristiano responde: “Ni cuenta me di de que tenía un problema, es la primera vez que escucho algo así”.
Bueno, con la ayuda de Dios, vamos a dedicar cuatro sesiones al capítulo 7 de Romanos. Solo le pido por su gracia para ustedes y para mí, para que podamos concluir con un entendimiento claro. No va a ser fácil, pero sí creo que es posible por la gracia de Dios.
Ahora vamos a ver, en esta sesión, los primeros 6 versículos del séptimo capítulo. Aquí Pablo utiliza lo que, a mi parecer, es una metáfora bien definida del matrimonio para explicar la liberación de la ley y la libertad de vivir de otra manera. Bien, voy a leerlo y luego intentaré interpretárselos.
Acaso ignoráis, hermanos
Me he fijado que cuando Pablo escribe a los cristianos, diría yo, él usa varias veces ese tipo de frases. Mi observación algo cínica es que, en la mayoría de los casos, el cristiano si ignora.
Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley). . .
Se refiere a “la ley,” no ley, es la ley de Moisés.
. . que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?
Una vez estando bajo la ley, no hay escapatoria salvo la muerte. Es un compromiso de por vida.
Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido…
Pablo usa el ejemplo del matrimonio. Sera mejor que lo lea y luego trate de explicarlo.
Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne [¿recuerdan el uso específico que se da al término ‘carne’?], las pasiones pecaminosas que eran por la ley [tomen nota de eso] obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley..
¿De qué hemos sido liberados? ¿Están seguros?
. . . por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra..
Esa es la analogía. Ahora voy a intentar interpretarla. En primer lugar, tomemos el hecho básico de que bajo la ley, si un hombre se casaba con una mujer, mientras el hombre siguiera con vida, la mujer no era libre de casarse con otro hombre. Y si se casaba con otro hombre, sería catalogada como una adúltera, habría cometido adulterio. Pero si el hombre con el que estaba casada se muriera, entonces era libre de casarse con otro hombre sin ser una adúltera.
Ahora, me voy a pasar de la raya con este comentario que voy a hacer pero es mi convicción personal y algunos de ustedes probablemente no estarán nada de acuerdo conmigo. Conozco quienes usan esa Escritura como argumento contra la mujer, que cuyo primer marido cometió adulterio, y su libertad, si se divorcia de ella, para volverse a casar con otro. Solo quiero indicarles que no hay coherencia porque si se aplica la ley en esa situación, también se debe aplicar parejo. Y eso libera debidamente a cualquier mujer cuyo marido es un adúltero porque la pena obligatoria por el adulterio según la ley era la muerte. No había alternativa. Los judíos se lo recordaron a Jesús, diciéndole, “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. ¿Que dices?” Y luego dijeron, “Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres”. Ellos no estaban haciendo esto porque no siguieron la ley de Moisés.
Así que mis queridas damas, y sé que hay miles de mujeres que están lidiando con este problema. Si su esposo le ha sido infiel y la ha dejado por otra mujer y ha cometido adulterio, legalmente está muerto y la ley que la vinculó con él ya no es válida. ¿Lo entienden?
No se puede aplicar la ley por un lado y decir que no aplica en el otro. Si se va a aplicar la ley, debe aplicarse en su totalidad. Santiago lo dijo, no pueden seguir un mandamiento e ignorar el otro. Si rompen un mandamiento, han quebrantado toda la ley. La ley se sostiene o cae en su totalidad, no se puede discriminar entre las partes siguiendo las que les parezcan e ignorando las que no. Que es lo que hace la mayoría de las personas. Dicen- me conviene seguir esto, pero esto otro no. Por ejemplo, en el judaísmo, los judíos ortodoxos tienen 613 mandamientos y admiten en privado que de esos cumplen alrededor de unos 32. Los judíos conservadores deciden cuales van a seguir, lo cual de cierta forma como punto de vista es sensato. Los judíos reformados simplemente hacen lo que les plazca. Y hay agrupaciones similares dentro de la iglesia cristiana. No puedo entrar en ese tema ahora, pero tampoco quiero dejar a las mujeres ni a los hombres con culpabilidad cuando no tienen por qué estarlo.
Me voy más al extremo y les diré que a veces si un hombre me dice que su esposa ha cometido adulterio y no se muestra nada arrepentida, le digo que se divorcie de ella. Que busque el mejor abogado que pueda. Puede que no estén de acuerdo conmigo en esto, pero es que... no siempre. Si hay posibilidad alguna de un arrepentimiento y reconciliación, ese es otro asunto. Pero no confío en las personas que dicen que se han arrepentido solo porque les conviene. A todo esto, podrán deducir que he estado involucrado en situaciones como estas. Y sí lo fue.
Ahora volvemos al verdadero problema. Pablo dice que por la ley estaban casados. La ley era como un pacto matrimonial y era de por vida. ¿Y con qué estaban casados? Esta es la parte difícil. Estaban casados con su naturaleza carnal. ¿Lo ven? Debido a que toda la esencia de la ley, y este es el problema de la ley, requiere que todo se haga por esfuerzo propio de uno. Es depender de la naturaleza carnal. Es por eso que nunca funciona, como lo veremos en la medida que avanzamos.
Pero estar bajo la ley es lo que implica la ley y la única nación que alguna vez estuvo bajo la ley fue Israel. Es un patrón para todos nosotros. Estar bajo la ley es como una ceremonia de matrimonio en la que uno se casa con su naturaleza carnal. Mientras la naturaleza carnal permanezca viva, no se puede casar uno con otra persona. ¿De acuerdo? Porque de lo contrario serian adúlteros. Pero, lo que Pablo está diciendo, la buena noticia es que el primer marido ya murió. ¿Cuándo murió el primer marido? Cuando Jesús murió en la cruz. Nuestro viejo hombre fue crucificado con él. ¿Lo ven? Al entenderlo dirán: “Alabado sea Dios. Soy libre. No tengo que seguir con este esposo malo que me ha dado una vida horrible y sin ninguna bendición, ni paz, ni justicia. Ya no estoy ligado a él. Puedo estar casado con otro hombre”.
¿Qué alternativa hay? ¿Estar casado con quién? Con el quien resucitó de entre los muertos. El Cristo resucitado y glorificado. Él puede convertirse en su marido ya sean hombres o mujeres. De lo que estamos hablando es de una relación en el Espíritu. Solo para que lo puedan ver, lo real de esta posibilidad, mantengan el dedo en Romanos 7 y pasen a 1 Corintios 6:17. Tenemos que leer el versículo 16 para captar el contexto. Pablo está hablando en contra de la fornicación y la inmoralidad sexual y dice en el versículo 16:
¿O no sabéis que el que se une con una ramera, [una prostituta] es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne.
Ese es el contexto. Luego sale con una alternativa totalmente distinta, pero en base a lo mismo.
Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él
Ahora el ejemplo era de la unión sexual entre un hombre y una prostituta. A base de ese ejemplo, Pablo dice que hay otro tipo de unión que se puede tener con el Señor. No es sexual, es espiritual. Esa es la relación matrimonial con el Señor. ¿El que está unido al Señor es uno? No en alma, no en cuerpo, sino en espíritu.
Les hago una pregunta y su respuesta podría ser tan buena como la mía. ¿Cuál es el acto por el cual nos unimos al Señor en un espíritu?... La adoración, así es. Ya ven, es por eso que la adoración es la cosa más elevada del ser humano. Y la adoración es engendrada. Si me entienden a qué me refiero, es cuando nos unimos al Señor en la adoración que damos luz a, o nacen, …las cosas que Dios quiere que surjan. La adoración no es como el apéndice de la vida cristiana, no es tan solo algo adicional a los servicios, es la culminación. Es la confirmación. Si pudiera decirlo sin ofender a nadie, es la consumación de nuestro matrimonio con el Señor. Estamos unidos con él en un espíritu. Y cuando tenemos esa unión, el matrimonio siempre es por el bien de la procreación. Ahí es cuando procreamos, es cuando damos luz. Ahí es cuando el fruto espiritual sale de nuestras vidas. ¿Lo pueden ver?
Ya ven, hay que saber a qué marido se han unido. Volvamos a Gálatas por un momento, capítulo 5. Quiero mencionar que realmente aprecio a los líderes de la adoración. Aprecio a nuestros líderes de adoración de aquí… Creo que han hecho un magnífico trabajo. No les aplaudan por ahora por los problemas con la grabación. Si no, les aplaudiríamos en este momento. Me he percatado de otra cosa, por cierto. Los líderes de la adoración con frecuencias enfrentan muchas luchas. Son casi el blanco número uno para Satanás. Tienen que orar por ellos.
Gálatas 5 versículos 19 y siguientes. Ahora vamos a ver los dos tipos de descendientes de los dos tipos de unión matrimonial. ¿Les parece? Versículo 19:
Y manifiestas son las obras de la carne
Así es. Obras manifiestas, se notan. Podrán decir que son muy espirituales, pero si son de la carne, se les notará.
... que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas . . .
Ahora dejen que les pregunte, ¿esa es la clase de descendientes que quieren? Porque eso es lo que la carne produce. No hay ni una cosa buena en toda esa lista. Bien. La carne no puede producir nada aceptable para Dios. Es corrupta. Esa es la palabra clave que describe nuestra naturaleza carnal. Jesús dijo que un árbol corrupto no puede dar buenos frutos. Es imposible. Pablo dice en Romanos 8, y lo veremos un poco más adelante, que aquellos que están en la carne no pueden complacer a Dios. Es imposible porque ninguna de las cosas en esa lista le agrada a Dios.
Ahora, ¿cuál es la alternativa? Estar unido a Cristo, ligado a Él en la unión sagrada, y espiritual. Versículo 22:
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. . .
Ahora, busquen lo malo en esa lista. ¿Se dan cuenta de que no es cuestión de gris?, sino es cuestión de blanco o negro. Las obras de la carne son totalmente malas, los frutos del Espíritu son totalmente buenos.
Además, como una idea adicional, Pablo añade algo más sobre los frutos del Espíritu:
. . . contra tales cosas no hay ley.
Las personas que producen ese tipo de frutos no necesitan ser gobernadas por la ley. No están bajo la ley. Se han escapado de su matrimonio con la carne bajo la ley, son libres de estar casados por el Espíritu Santo con el Cristo resucitado y dar a luz el tipo de fruto que es apropiado para esa unión.
Como verán, la clave a la vida cristiana no es el esfuerzo, sino la unión. La mayoría de nosotros nos preocupamos demasiado por esforzarnos. Muéstrenme cualquier vid que se esfuerce para producir uvas. Me interesaría ver qué aspecto tiene. ¿Lo ven? Todas las figuras importantes en el Nuevo Testamento hablan acerca de una relación personal viviente con Dios que sin esfuerzo da a luz lo que Dios quiere.
Pasemos, como ejemplo, a Juan 15, la parábola bien conocida de la vid. Solo los primeros 5 versículos. Jesús dice:
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador
¡Cuánta alegría me da esa declaración, pues implica que tengo quienes tratan de cuidarme, de podarme! El único que es lo suficientemente hábil para eso es el Padre. No dejen que el ser humano intervenga con sus manos. Continuamos, versículo 2:
Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará
Nos plantea una pregunta teológica interesante. ¿Cómo pueden ustedes ser una pámpano en Jesús sin ser un creyente? Y sin embargo, si no dan fruto, Él los quitará. Bueno, se los dejo para que lo piensen.
…y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
Algunos de ustedes están pasando por una poda y puede que estén resistiéndose preguntándose a sí mismos: "¿Qué me paso?" No les paso nada. Solo es parte del proceso. No los están podando por ser reincidentes o por ser malos o por falta de compromiso. Están siendo podados porque han estado dando fruto. Y están siendo podados para que puedan dar aún más fruto. Hay que distinguir entre el castigo de Dios y la poda de Dios.
Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. 4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí...
¿Cuál es la clave? Permanecer en Jesús. No es esfuerzo, es unión. Y de esa unión, el Espíritu Santo produce bonitas y deliciosas uvas que son el fruto del Espíritu.
Y Jesús continúa:
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer
Estando fuera de una relación conmigo, no hay nada que puedas aportar que sea bueno. Que hermosa parábola que es, de verdad. Lleva en si simplemente las tres personas de la Deidad. Jesús el Hijo es la vid. El padre es el labrador y la savia que se eleva a través de la vid en las ramas y da fruto ¿es qué? El Espíritu Santo. ¿Lo ven?
Entonces así es como es la vida cristiana. No se trata de seguir reglamentos. No digo que los reglamentos no tengan su lugar. Pero las reglas no nos hacen justos. Si hemos sido hecho justos por la fe, seguiremos las reglas apropiadas. Pero nunca seremos hechos justos por las reglas.
Creo que los cristianos de aquí en Estados Unidos realmente necesitan entenderlo porque encuentro a tanta gente sumamente preocupada por la política. El cristiano. En efecto, el cristiano debe interesarse por la política, pero si creen que van a cambiar esta nación al conseguir nuevas leyes, se están engañando a sí mismos. Las leyes nunca cambian los corazones de las personas… ¿entienden? Les aconsejo que para muchos sería de más importancia que se aseguren de producir el fruto que viene de sí mismos. Bueno. No importa quién sea elegido como presidente, eso no va a cambiar mucho a esta nación. Lo que va a cambiar a esta nación es el poder del Espíritu Santo.
A muchos les digo lo siguiente. Mira, el problema en los Estados Unidos-y es el mismo problema en Gran Bretaña y en muchas otras naciones- es que la gente mala supera en número a la gente buena y están creciendo en número diariamente. ¿No? Verán, permítanme que les haga esta pregunta. ¿En qué tipo de país preferirían vivir? ¿Un país con buenas leyes y malas personas o con malas leyes y buenas personas? Si eligen las buenas leyes y las personas malas, son necios porque la historia demuestra muy claramente que incluso si una nación tiene buenas leyes, la gente mala las pondrá en mal uso, que es exactamente lo que está sucediendo hoy en los Estados Unidos. La solución no está en cambiar las leyes, está en cambiar a las personas. ¿Qué se lograra? Una sola cosa, un avivamiento.
Parte del esfuerzo que se ha canalizado a la política tendría mejor resultado si fuera para un avivamiento. En mi ingenuidad, digo esto: la única solución para Estados Unidos, para Gran Bretaña, para muchas otras naciones es aquello que convertirá muy rápida y completamente a las personas malas en buenas personas. ¿Cuál es? El Espíritu Santo. Nada más. ¿Cuántos de nosotros sabemos por experiencia que uno puede cambiar de ser una persona mala a una persona buena de la noche a la mañana? Bendiciones, yo también lo sé. Levanto ambas manos. Comencé la noche como un pecador y terminé a la mañana siguiente como un sirviente del Señor. Conocí a Jesús.
Muy bien. Como verán, lo que se enseña aquí sobre las leyes tiene muchos resultados prácticos. En muchos sentidos, las personas recurren a la ley por su pereza. Si me entienden lo que quiero decir, quieren que la ley haga lo que solo ellos pueden hacer.
Volvamos a Romanos 7 y veamos si podemos entenderlo nuevamente. Creo que necesito decir una cosa más, pero probablemente no haya necesidad de buscarlo. Lo que les estoy enseñando, en lo mejor que pueda, es la provisión de Dios para la justicia. ¿Me entienden? Y es únicamente por medio de la fe en Jesús, su muerte expiatoria y su resurrección, y el poder del Espíritu Santo. Y Dios ha realizado una provisión perfecta. Yo creo no solo por la justicia personal y la santidad sino también por la salud. Personalmente creo que la expiación de Jesús proporcionó sanidad. Esa es mi convicción personal. Estuve en el hospital un año y medio, y no salí de allí hasta creerlo. Por lo que tengo motivos para pensar que estoy en lo cierto, aparte de lo que dice la Biblia.
Debemos ser muy cuidadosos de no suponer que somos lo que somos. ¿De acuerdo? Es decir, el que les esté enseñando esto y que ustedes lo crean, no es para que de aquí salgan a decirles a todos que nunca volverán a pecar… Tengan esto bien presente, van a caer antes de que se acabe el día. ¿Entendido?... No creo que tenga tiempo para terminar con esto, probablemente deba pasar a la siguiente sesión, que pronto vendrá…Pero hay una gran diferencia entre lo legal y la experiencia. Legalmente son totalmente justos. En la experiencia, puede que aun tengan mucho camino por recorrer.
Entonces, si alguien fuera tan amable de recordarme cuando comienza la siguiente sesión, continuaré con esta importante distinción entre lo legal y la experiencia. Lo que les estoy enseñando, trata sobre sus derechos en Cristo. Pero, es otro asunto si se apropian de ellos o no.

Izincwadi Zokufunda
Lapho itholakala khona, le mfundiso ihlanganisa uhlaka lwezintshumayelo kanye nemibhalo ezosetshenziselwa umuntu siqu, ukulungiselela umlayezo, noma izingxoxo zesifundo seBhayibheli.
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