Comenzamos ahora, con la etapa 5, de esta peregrinación que estamos haciendo, cuyo destino es Romanos capítulo 8. Hemos recorrido mucho terreno, pero aún nos queda un camino dificultoso por recorrer antes de llegar a nuestro destino. En la sesión anterior vimos la provisión de Dios para los problemas del hombre. Que fue al final del capítulo 3. Hasta ese momento, Pablo solo estuvo exponiendo los problemas y los problemas se habían intensificado. Pero en la última parte de Romanos capítulo 3, comenzando con el versículo 20 en adelante, despliega el sacrificio final, total y suficiente de Dios, que viene mediante la fe en la muerte expiatoria y la sangre derramada del Señor Jesucristo.

Ahora, en esta sesión y en la próxima, estaremos viendo Romanos capítulo 4. En esencia, en Romanos capítulo 4, Pablo se fija en dos de los grandes patriarcas de Israel, en Abraham y en David, y muestra por las Escrituras que cada uno de ellos no fue justificado por sus obras sino por la fe. Se centra principalmente en Abraham, que es el padre de todo aquel que cree, pero también cita un salmo de David. Entonces comenzando ahora, vamos a leer el capítulo 4. Comenzamos con los versículos 1 al 5.

"¿Qué, pues, diremos que ha hallado Abraham, nuestro padre, según la carne?"

Ahora esta es una pregunta muy importante para todos nosotros. Para el judío y el gentil. ¿Cómo logró Abraham la justicia con Dios?

“Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué jactarse; pero no ante Dios. ¿Qué dice la Escritura? ‘Y ABRAHAM CREYÓ A DIOS, Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA.’ Ahora bien, al que trabaja, su salario no se le cuenta como un favor, [o como gracia] sino como lo que le corresponde. Pero al que no trabaja, sino que cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.”

Este es uno de los pasajes más importantes del Antiguo Testamento. El de Génesis capítulo 15 versículo 6. Porque es tan importante, tenemos que verlo y leer brevemente. Abraham ha estado conversando con el Señor sobre el hecho de que el Señor le ha hecho grandes promesas, pero todo dependía de que él tenga un heredero, y no tenía su heredero. La conversación entre el Señor y Abraham continúa en Génesis 15 versículos 5 y 6.

“Él [el Señor] lo sacó [a Abraham] afuera y le dijo: Ahora mira hacia el cielo y cuenta las estrellas...”

Es obvio que esto sucedió en la noche.

“...Si puedes contarlas. Y le dijo, [eso es, Dios le dijo a Abraham] Así serán tus descendientes.”

Esa fue la promesa y luego el comentario es:

“Entonces él [Abraham] creyó en el Señor y él [el Señor] se lo contó [a Abraham] como justicia.”

Abraham en ese momento no hizo absolutamente nada más que creer. Y Pablo, y también Santiago en su epístola, afirman que fue así como Abraham logró la justicia. No se la ganó, no fue por lo que había hecho, sino por su fe.

Pablo dice, volviendo a Romanos capítulo 4 versículo 5:

“Pero al que no trabaja, sino que cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.”

Es un versículo muy poderoso ya que afirma que si uno desea recibir justicia por fe de Dios de la misma manera que Abraham, y que no hay otro camino, ¿qué es lo primero que se debe hacer?... Busquen por un momento en el versículo 5...¿Qué es lo primero que se debe hacer? Nada,… no tiene que hacer nada,… así es. “Mas al que no obra". Tienen que dejar de hacer todo lo que estaba haciendo para merecer el favor de Dios y no hacer nada más que… creer. Este es el patrón y ejemplo de Abraham.

Hasta este punto la fe de Abraham le fue contada como justicia. ¿Eso quiere decir que Abraham nunca volvió a cometer errores? Y me alegro, porque de lo contrario nos pone en una situación difícil. Si continuamos con los siguientes capítulos, nos enteramos de que Abraham cometió graves errores. En el capítulo 16 leemos como él y Sarah tomaron una iniciativa sin contar con Dios y se decidieron por tener el hijo con Agar. Quiero aclararle que en el camino de la fe nunca se toma la iniciativa. Este es un principio básico. La iniciativa siempre debe venir de Dios. Este fue el patrón de Jesús. Dijo que, “no puede el Hijo hacer nada por sí mismo sino lo que ve hacer al Padre”, Juan 15:19, Reina Valera 1960. La única base segura para vivir la vida de fe es invariablemente dejar que Dios tome la iniciativa. Cada vez que actuemos como lo hizo Abraham y nos tomemos la iniciativa sin contar con Dios, acabaremos con problemas.

.Y luego, en el capítulo 20, más adelante, Abraham dijo una mentira acerca de Sara y permitió que fuese llevada al harén de un rey gentil, lo cual fue algo reprobable. ¿Cuantas de sus esposas estarían de acuerdo? Así no es como se debe comportar un esposo. Se dice que Sarah era un ejemplo a seguir como esposa; ella no discutía, y se sometía. Es asombroso. Se sometió en fe y Dios intervino.

Lo que quiero indicarles es que Dios no aprobó aquellos dos aspectos de la conducta de Abraham, pero su fe aún se le contada como justicia. Esto es de tremenda importancia para ustedes y para mí, porque en el momento en que verdaderamente pongamos nuestra fe en la muerte expiatoria de Jesús a nuestro favor y creamos que en base a eso se nos es contada por justicia, somos considerados justos. Eso no quiere decir que nunca vamos a cometer errores. ¿Cuántos de ustedes están de acuerdo con eso? Muy bien. Gracias a Dios que eso no es lo que dicen las Escrituras, que a partir de ese momento seremos perfectos. Pero lo que si dice es que nuestra fe seguirá siendo tomada por justicia en la medida en que sigamos creyendo. El gran peligro es que abandonemos nuestra fe.

Vamos a un pasaje en Lucas capítulo 22, que para mí es muy, muy significativo. Es la escena en la Última Cena y el Señor Jesús les ha advertido a Sus discípulos que lo iban a traicionar, huir de Él y abandonarlo. Simón Pedro en especial, pero todos ellos, dicen: "Nunca pasaría algo así".” En los versículos 31 y 32 Jesús le dice a Pedro:

“Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo...”

Que declaración extraordinaria. Al parecer, Satanás fue con Dios y le dijo: "¡Permíteme acosar a esos apóstoles!" Esto estaba en plural, se dirigía a todos. En algunas traducciones no esta muy claro, pero en griego está claro. "Zarandearles [a ustedes apóstoles] como el trigo".

Luego dirigiéndose específicamente a Pedro dice:

“…pero he orado por ti [y es singular] para que tu fe no falle; y tú, una vez que te hayas vuelto, fortalece a tus hermanos.”

Ahora, lo que ahí me impresiona es que Jesús no oró para que Pedro no lo negara. En estas circunstancias, era inevitable que Pedro no lo negara. Dado el carácter de Pedro hasta ese momento y la tremenda embestida de las fuerzas de la oscuridad que muy pronto lo iban a atacar, era inevitable que Pedro no negara a Jesús. Jesús era muy objetivo, siempre lo es. Me alegra. No hizo una oración piadosa para que Pedro no lo negara. ¿Qué fue lo que oró? Él dijo: "He orado para que tu fe no falte. Pedro, vas a cometer un grave error, vas a sentir vergüenza, vas a sentir que todo se ha terminado en la vida, pero no renuncies a tu fe. Si puedes aferrarte a tu fe, yo te guiaré". En el transcurso de los acontecimientos demostró ser cierto.

Quiero decirle a cada uno de ustedes: es posible que se enfrenten a pruebas y tentaciones tremendas, e inesperadas para algunos de ustedes. Y a ciertas alturas en el que puedan sentir que le han fallado a Dios y que todo se ha terminado en la vida, están pensando ¿qué puedo hacer? Les diré lo que se puede hacer. Seguir creyendo, no abandonen su fe, pues Dios los guiará si no abandonan su fe.

Este es un error tan grave que nunca deben cometer. Así que, mientras sigamos creyendo sinceramente en Jesús y aceptemos la justicia que Dios nos ofrece en base a esa fe, hermanos y hermanas, no hay garantía de que nunca cometamos errores. No hay garantía de que estemos sin problemas. No hay garantía de que no fracasemos. Dios no me garantiza nada al respecto. Puedo estar predicando ahora y al día siguiente puedo caer en alguna trampa de Satanás si es que no tengo cuidado. Pero Dios me sacará siempre y cuando haga, ¿qué cosa?...Seguir creyendo...Eso tan importante. Esto me dio tanta tranquilidad a tantos problemas… porque me he visto y he visto a otros cristianos hacer cosas muy lamentables e incluso malas. Pero Dios dice: "Mientras sigas creyendo,… tu fe será contada por justicia. Y en base a eso te guiaré. Puede que no sepas cómo, puede parecerte imposible, pero… no renuncies a tu fe.”

Me pregunto si hay algunos entre ustedes, que están a punto de rendirse, que se encuentran casi al punto de dejarlo todo. Por favor, les pido que no lo hagan. Me gustaría orar por ustedes, siento que debo hacerlo. Solo levanten sus manos silenciosamente, … si usted esta pensando: “Estoy al borde de la desesperación.” Dios lo bendiga, Señor, que Dios lo bendiga, Señor. Dios lo bendiga. Oremos juntos por estos hermanos.

Señor Jesús, creemos que nos tratas como lo hiciste con Pedro. Estás dispuesto a lidiar con nosotros de la misma manera. Puede que te sientas decepcionado con nosotros, pudimos haberte fallado, pudimos sentir que hemos llegado al punto de dejarlo todo, todo se vino abajo…Pero…Señor, quiero orar por aquellos que alzaron la mano, que su fe no falle. Jesús, siento que en esta noche estoy en tu lugar …orando por ellos, que su fe no les falle. Amen. Amen.

Ahora vamos a continuar con los versículos 6 al 8. Aquí es cuando Pablo habla de David. Y dice:

“Así como David también habla de la bendición sobre el hombre a quien Dios le acredita la justicia aparte de las obras...”

Esto viene del Salmo 32, de los primeros versículos.

“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño..”

Noten que, David menciona tres cosas que se incluyen en esta bendición. Nuestras iniquidades han sido perdonadas. Nuestros pecados han sido cubiertos. Y Dios ya no nos inculpa de pecado. Ese es el lado negativo de contarnos justos. Él nos cuenta por justicia, ya no tiene en cuenta nuestros pecados.

Pablo vuelve nuevamente a Abraham después de esta breve digresión acerca de David y se ocupa de esta cuestión tan importante relacionada con la circuncisión que fue: ¿Tuvo Abraham que haberse circuncidado antes de que su fe se le fuera reconocido por justicia? Esta es una pregunta esencial para todo el que proviene de un origen judío, pero va más allá ya que hay otras ordenanzas externas de la fe. Muchas personas comparan el bautismo con la circuncisión. Me parece que hay ciertos límites con esa comparación. Puede ser que nos preguntemos: "¿Se considera mi fe por justicia hasta que me bautice?" Y mi respuesta es… SI…. Si creen con sinceridad y están dispuestos a obedecer, su fe se le es contada por justicia desde el momento en que uno cree. Después, creo que el bautismo, en cierto sentido, es un sello de la justicia la cual ya se tiene por fe.

Como verán, hay una distinción entre el bautismo de Juan y el bautismo de Jesús. No sé si alguna vez se hayan dado cuenta. Las personas a quienes Juan bautizó fueron bautizadas porque fueron pecadores que habían confesado su pecado. En el bautismo cristiano, estamos unidos con Jesús en Su sepultura y en la resurrección. Nos bautizamos porque fuimos hechos justos. Es la realización de nuestra justicia. Jesús fue bautizado para que pudiera cumplir toda justicia. Cuando usted y yo somos hechos justos por fe en Él, entonces se cumple nuestra justicia, la completamos mediante el acto externo del bautismo.

Ahora, veamos lo que dice Pablo en este contexto, empezando con el versículo 9.

“¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia. ¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión....”

Esto es algo de suma importancia. Abraham no experimentó la circuncisión antes de Génesis 17, pero su fe le fue contada como justicia en Génesis 15. Pasó bastante tiempo entre estos dos instantes.

“Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia; y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.”

Entonces, el punto es que Dios le había prometido a Abraham que él sería el padre de una multitud de naciones. No solo de una nación, Israel, sino de todas las naciones, y que en su debido tiempo gente de toda nación en la tierra se convertirá en descendientes espirituales de Abraham por medio de la fe en la simiente de Abraham, el Señor Jesús. Esta fue la promesa de Dios a Abraham. Y no tuvo que estar circuncidado para que se le hiciera la promesa, sino que se la hicieron mientras estaba incircunciso. El punto es que Dios tenía la intención de dejar claro a los que siguen, a usted y a mí, y yo no soy judío, que no tenemos que circuncidarnos para ser descendientes de Abraham. Somos descendientes de Abraham solo por fe. Así como la fe de Abraham le fue contada por justicia, así también nuestra fe es contada por justicia.

Y así, Abraham se convierte en el padre de dos tipos diferentes de personas. Primero, y antes que nada, a aquellos que están circuncidados en base a la fe. Y tengan en cuenta que sin fe, la circuncisión no aporta ningún beneficio. El factor decisivo imprescindible es la fe.

Y luego se convierte en el padre de aquellos que practican su fe así como lo hizo Abraham, sin ser circuncidados. De todos los que son creyentes de origen no judío. De esta forma, la promesa de Dios a Abraham se cumplió antes de que se presentara la circuncisión.

Luego Pablo continúa hablando de Abraham, diciendo que él es el padre de la circuncisión no solamente a los que están circuncidados, sino de aquellos que también siguen los pasos de la fe de nuestro padre Abraham, la cual él tuvo mientras estuvo incircunciso. Como ven, no basta con que una persona judía sea circuncidada para convertirse en descendiente de Abraham según lo que dice aquí. Nadie es un verdadero descendiente de Abraham a menos que camine en los pasos de la fe de nuestro padre Abraham. La condición esencial es la fe.

Y Dios llega a las personas de dos maneras distintas. Por el lado de la circuncisión en base a la fe que los circuncidó y el de la incircuncisión-que básicamente se dirige a todos los demás- sin exigirles la circuncisión a base de su fe. Aquí se establece el patrón de Abraham, y como todos somos descendientes de Abraham según las Escrituras, por medio de la fe en Jesús, la simiente de Abraham, esto es muy importante para nosotros. Nos lleva más allá del simple tema de la circuncisión, nos deja muy claro que solo la fe y nada más nos hacen hijos de Dios e hijos de Abraham, y que esta fe no depende de ninguna ordenanza externa.

Esto es algo muy básico. Somos salvos solo por fe. No fe y… además otro requerimiento. Siempre hay que cuidarse de personas que piden lo contrario, quienes quieren que agreguen otros requerimientos a la fe. Eso no es de Las Escrituras. El único requerimiento para ser descendiente de Abraham es la fe. Eso es lo que Dios insiste, y no cambiará de parecer al respecto. Va a ser muy tolerante en otras áreas, va a permitir muchas variantes. No creo que Dios quiera que en su pueblo todos se vean iguales, que actúen igual, que se conformen a un solo patrón. Realmente pienso que a Dios le gusta la variedad.

Por lo menos en mi caso, así es. He tenido el privilegio en estos últimos tiempos y…por muchos años he visitado tantos países diferentes, con tanta gente distinta, con tantas diferencias culturales y raciales, y les digo que, mi vida sería muy aburrida si estuviera con gente que todos se visten igual, tienen el mismo color de piel, y todos se ven y hablan igual. ¡Qué monotonía! Algunos de ustedes saben que soy como un seguidor de Abraham porque tengo nueve hijas adoptivas. Muchos de ustedes ya lo saben. Yo diría que… mi familia es algo así, como las Naciones Unidas. Tenemos seis judías, una es árabe, una inglesa, y una africana. Todos somos descendientes de Abraham por fe en Jesucristo. Ese es el asunto principal.

Siento que Dios me dirige en este momento a enfatizar una vez más la importancia esencial de la fe. Quiero decirles como dijo Jesús. Oro por ustedes para que su fe no falle porque ese es el requisito básico para pertenecerle a Dios, para ser un hijo de Abraham.

Creo que empezaremos a verlo un poco más, pero no podremos terminarlo en esta sesión. Dice Pablo en el versículo 12 que:

“y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.”

Abraham es más que solo un personaje, es un patrón. Él se adelantó, estableció el camino, dio ciertos pasos. Y para verdaderamente ser sus descendientes, hay que andar en ese camino, hay que seguir sus pasos. Voy a enumerar brevemente los pasos de la fe de Abraham y luego en nuestra próxima sesión los veremos con más detalle. Igual los tienen enumerados allí en su bosquejo si aún lo tienen a mano. Dice que Abraham hizo cinco cosas. Él aceptó la promesa de Dios solamente por fe sin evidencias. Segundo, reconoció que era incapaz de producir los resultados prometidos. Se centró sin titubear en la promesa, y esto le fue contado como justicia. Como resultado, él y Sarah recibieron vida sobrenatural en sus cuerpos y así, la promesa se cumplió y Dios fue glorificado.

Así que esos son los pasos de la fe de nuestro padre Abraham. Paso número uno, él aceptó la promesa de Dios sin dudar, …sin pedir ninguna evidencia. Paso número dos, reconoció que él mismo era incapaz de producir lo que el Señor había prometido. Paso número tres, se centró sin titubear en la promesa y esto le fue contado como justicia. Paso número cuatro, aquí es donde Dios intervino. Él y Sarah recibieron vida sobrenatural en sus cuerpos. Paso número cinco, la promesa fue cumplida y Dios fue glorificado. Así que, ahí está lo que Abraham nos dejó como patrón.

Este es el camino de la fe que se establece ante cada uno de nosotros. No es una ordenanza externa, sino un caminar de fe de toda la vida siguiendo los pasos de Abraham. Tenemos que actuar como Abraham lo hizo. Tenemos que aceptar la promesa de Dios tal como es. Tenemos que reconocer que somos incapaces de producir por nuestra propia cuenta lo que Dios ha prometido. Tenemos que enfocarnos en la promesa y no en nuestras habilidades o incapacidades. Y luego recibiremos la gracia y el poder sobrenaturales de Dios derramados a nuestras vidas por medio de nuestra fe. De esta forma, la promesa de Dios se cumplirá en nuestras vidas.

Ahora, en la siguiente sesión, vamos a estaremos tratando la cuestión sobre la ley: si es que ésta tuvo que haberse presentada o no para que Abraham pudiera recibir la promesa. Se darán cuenta que todo este tema de la ley es de gran importancia en Romanos. A su debido tiempo seguiremos y en el capítulo 7 nos enfrentaremos a esta cuestión de la ley, el porqué de su entrega y como hemos de recibir lo que se nos provee por medio de la ley. Continuaremos en la siguiente sesión con el patrón de Abraham.

(fin de la sesión uno)

Sesión 2

Continuamos ahora con nuestro estudio en Romanos capítulo 4. En la sesión anterior vimos la primera parte del capítulo que establece el hecho de que los dos grandes padres de Israel, Abraham y David, ambos recibieron justicia de Dios en base a la fe y no de sus obras. Pablo se centra principalmente en Abraham por el resto del capítulo y habla del hecho de que Abraham le creyó a Dios, esto simplemente le fue contado por justicia, no tuvo que hacer nada más que creer en Dios. A su debido tiempo, bastantes años después, recibió la circuncisión como sello de la justicia que ya tenía por fe. Pero el cimiento de su justicia fue la fe y no la circuncisión. De esa forma le fue posible a Abraham que se convirtiera en padre y modelo para todo los demás creyentes. Para aquellos de origen judío, cuya circuncisión es una expresión de la fe, ya que la circuncisión sin fe no sirve, y para aquellos que no requirieron ser circuncidados como expresión de su fe, es decir, creyentes gentiles. De esta forma, como había dicho, Abraham se convirtió en el padre de dos tipos diferentes de gente, sin embargo ambas tienen una cosa en común: la fe,… así es. En el caso de los judíos, la fe encontró su expresión en la circuncisión. En el caso de los que no son judíos, la circuncisión no era una expresión necesaria de fe.

Entonces Pablo dijo, como lo había mencionado la última vez, pero quiero que lo volvamos a ver una vez más, que la fe que se requiere para llegar a ser hijos e hijas de Abraham se expresa al caminar en los pasos de la fe de Abraham. Tenemos que seguir el patrón de Abraham. Se los describí, y lo haré una vez más porque es muy importante, los pasos de la fe de Abraham. Y conforme lo haga, me gustaría que consideren si realmente están siguiendo esos pasos. Esto no es solo un estudio abstracto, este es un patrón muy práctico. Así que aquí están, ¿cuáles fueron los pasos de la fe de Abraham? Número uno, él aceptó la promesa de Dios solo por fe sin evidencia. Eso es muy importante. Número dos, reconoció que era incapaz de producir los resultados prometidos. Número tres, se centró sin titubear en la promesa. Y no se enfocó en sus problemas. Número cuatro, como resultado, él y Sarah recibieron vigor sobrenatural que eran incapaces de producir por sus propios esfuerzos. Número cinco, como resultado, la promesa se cumplió y Dios fue glorificado.

Ahora, veamos cómo lo dice Pablo, volvamos a Romanos capítulo 4 comenzando desde el versículo 13.

Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley, son los herederos, vana resulta la fe y anulada la promesa . . . .

Lo que Pablo dice es que Dios hizo esta promesa inicial únicamente en base a la fe de Abraham. Hubiera sido totalmente injusto e inconsistente que después dijera …pero como otra condición más …”también debes seguir la Ley". Pablo indica que la Ley en realidad se dio 430 años después. Nunca fue una condición para entrar en la promesa que Dios le había hecho a Abraham. De hecho, lo que él señala es …y que es una declaración muy notable, como lo es también muy cierto—versículo 15:

Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley tampoco hay transgresión. [O no existe una infracción de la misma].

Y bien, vale la pena reflexionarlo por un momento. Creo que en una de las sesiones anteriores les di el ejemplo de la niña de cinco años, que cuando sus padres estaban fuera de casa, revolvía los cajones de la madre sacando los pañuelos y haciendo todo lo demás. Y no es una anécdota ficticia, esto es algo que realmente sucedió. Espero que no le dé pena, pero nos pasó con nuestra pequeña hija africana cuando tenía más o menos esa edad. Bueno, como sea, los padres regresan y encuentran todas las cosas desordenadas y le dicen: “No estuvo bien lo que hiciste. No debiste hacerlo”. Pero no estaban tan molestos. En la siguiente vez que salen, le dicen: “Bien,… no abras los cajones”. Y al regresar, los cajones estaban puestos boca abajo. Y ahora, ¿qué creen? …Si! …se enojaron. Porque cuando hay una ley, su infracción produce ira. Pero cuando no hay ley, y alguien hace lo incorrecto, no hay esa reacción de ira. Pero cuando se impone una ley y se rompe, la reacción del que creo dicha ley es ira, furia. Ahí tienen un motivo, padres, por el cual no imponerles tantos reglamentos a los hijos, solo se los comento. Pues, entre más reglas impongan, más se enojarán en una u otra ocasión. No digo que: “No tengan ninguna regla”, solo que estas sean pocas y sencillas.

Como ven, tenemos un concepto muy equivocado del propósito de la ley. De cierta forma, tenemos la idea de que la ley acercará a las personas a Dios. No es así. Tengan en cuenta que cuando la Ley fue entregada en el Sinaí, nadie, ni el hombre ni los animales pudieron tocar la montaña. Dios estableció límites y dijo: “No se acerquen más. Cualquiera que se acerque morirá”. ¿Ya ven lo que estaba diciendo? Que La Ley no lo acerca a uno a Dios. Eso es muy importante porque muchas personas que intentan acercarse a Dios comienzan a emprender todo tipo de reglamentos por sí mismas y en realidad lo que sucede es que se alejan más de Dios. Permítanme decir esto y luego quiero que lo repitan. “La ley no nos acerca a Dios”. ¿Lo repiten por favor? “La ley no nos acerca a Dios.”… Muy bien.

Ya ven, estamos luchando- bueno, por así decirlo… contra siglos de tradición religiosa que de cierta forma nos quieren convencer de que la Ley nos va a hacer bien. O que fue diseñada para hacernos bien. ¿Comprenden?... Ya hemos analizado las razones por las cuales Dios dio la Ley, no iremos de vuelta a lo mismo. Pero si les queda algo de confusión, tal vez necesiten retomar su estudio personal sobre este tema en particular.

Continuamos con el versículo 16 de Romanos capítulo 4.

Por tanto, es por fe [se refiere a la promesa de la justicia] para que sea por gracia. . .

Ya ven, la única forma en que se recibe la gracia es por …(no los escucho)… fe. Efesios 2:8 lo dice claramente.

Porque por gracia son salvos por medio de la fe; y esto no de ustedes pues es don de Dios. No es por obras, para que nadie se gloríe.

¿De qué Dios nos está protegiendo siempre?... Del orgullo, así es. Sin lugar a duda ¿Qué produce el legalismo religioso en las personas que lo practican? …Orgullo. ¿Acaso,…A Dios le agrada el orgullo? A Él no le agrada. ¿Cuál fue el primer pecado en la historia del universo? El orgullo, …tal cual. Como ven, en nuestras iglesias tendemos a ofendernos con el adulterio, la fornicación y la embriaguez, que es lo adecuado, no estoy diciendo que debamos tolerar esos comportamientos. Pero.. sí.. toleramos mucho orgullo. Ese es un pecado mucho más grave que los otros.

Estamos de nuevo… en el versículo 16.

Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros

Dios quería asegurarse de que nadie fuera excluido de esta promesa, por lo que tenía que ser por fe para que pueda ser por gracia. ¿Se entendió?... Déjenme decir esto, es muy simple pero muy importante. Ninguno de nosotros se ha ganado la justicia de Dios. Sea que la recibimos por fe como un don o …no la recibimos; no hay otra alternativa para ser contados justos ante Dios.

Luego Pablo continua de nuevo citando—más bien,...viene del Génesis 17 en el versículo 17 de Romanos capítulo 4 (Reina Valera 1960).

como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes [naciones] delante de Dios, a quien creyó, el cual da viva a los muertos y llama a las cosas que no son como si fuesen.

En lo personal, al fin prefiero esta traducción para esta parte, “llama a las cosas que no son como si fuesen”. Como ven, El llamó a Abraham “un padre de muchas gentes [naciones]” aun cuando no tuvo un hijo propio. Es muy importante entender que cuando Dios le pone nombre a algo, es así como Él dice. Puede que no sea evidente. Si Dios los llama santos,… ¿qué son ustedes?... Puede que no se sientan como tales, pero no es por el sentimiento, es por fe. Cuando Dios llamó a Gedeón “un varón esforzado y valiente”, ¿cómo se sintió? Se sentía como un cobarde y tímido. Sin embargo, Dios igual lo llamó un varón esforzado y valiente ¿Y en qué se convirtió? En un varón esforzado y valiente. El llamado de Dios se adelanta a la realidad… porque siempre se basa en la fe.

Recuerdo que, en 1944, no tenía planeado hablar de esto, pero me parece apropiado… Dios me llamó específicamente. Yo todavía era soldado en el ejército británico, relativamente inexperto en la Palabra de Dios y Dios me llamó: “un maestro de las Escrituras en verdad, en la fe y en el amor, para los muchos que están en Cristo Jesús”. Recordaré esas palabras por el resto de mi vida. ¿Me hice inmediatamente un maestro? Créame, que no fue así. Hoy puedo decir que por su gracia, soy lo que Dios me llamó a ser. No por mis obras, no por mis esfuerzos, sino por Su gracia…” Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16). Si hay alguien que necesitaba la misericordia de Dios, créanme, ese fui yo. Es más, créanme, que aun la necesito. Pero tengo mí punto fuerte. Yo sé que la necesito.

Continuando con el versículo 18. Me encanta esta descripción de Abraham, siempre me identifico con Abraham. Hay ciertos personajes de la Biblia—Abraham es uno, y David es otro—que al leer acerca de ellos, me siento como si estuviera en su lugar. Sin importar las diferencias de época y cultura. Versículo 18.

El creyó en esperanza contra esperanza…

¿Quién aquí se identifica con esa expresión? No hay mejor forma de decirlo. Esperaba y, sin embargo, no tenía esperanza. ¿A cuántos de ustedes les ha pasado? Tienen la esperanza en la desesperanza y aun así siguen creyendo. Sigan creyendo. Quiero repetírselo a cada uno de ustedes. Sigan creyendo. Hagan lo que hagan… nunca dejen de creer.

El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar á ser padre de muchas gentes [naciones], conforme á lo que le había sido dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe, al considerar su cuerpo que estaba ya como muerto (siendo ya de casi cien años,) o la esterilidad de la matriz de Sara. . .

Ahora notarán que en la versión Reina Valera Antigua, con la cual la mayoría de nosotros estamos familiarizados, agregaron la palabra “ni”. “Ni consideró…” Esto simplemente se debe a que los traductores en la antigüedad no tenían acceso a algunos de los textos griegos más confiables. Pero a base de los investigadores y el análisis de los académicos, la mayoría está de acuerdo en que la lectura correcta es sin el “ni”. Y creo que, en general, tiene más sentido. Así que leámoslo sin el “ni”. Si están completamente aferrados al “ni”, pues me perdonan y seguimos siendo amigos. ¿Les parece?

Entonces queda así al leerlo:

Y no se debilitó en la fe, al considerar su cuerpo que estaba ya como muerto (siendo ya de casi cien años,) o la esterilidad de la matriz de Sara.

Quiero afirmarles que la fe es objetiva. La fe dice las cosas como son. Está bien. Mi cuerpo está muerto. Pero eso no cambia la promesa de Dios. No trato de persuadirme que, de alguna manera, aún queda un poco de luz en mi cuerpo. Eso no sería tener fe. Yo debo decir que no hay esperanza. No hay manera de que en lo natural esto pueda suceder. Lo acepto como un hecho. No solo mi propio cuerpo está muerto, sino que la matriz de Sarah también está muerta. No hay manera en lo natural de que podamos tener un hijo propio. Lo acepto. Le hago frente cara a cara, sin parpadear, sin desviar la mirada, ni digo que hay otra opción a esta situación… Y aun así creo en lo que Dios dijo.

He tratado con tantas personas que vienen y quieren orar, y a la vez tratan de convencerse a sí mismas de que su situación no es tan desesperada. La verdad, es que es mucho mejor enfrentar el hecho de que la situación es desesperada. Hay uno solo que los puede ayudar y ese es Dios. Eso es fe.

Seguimos con el versículo 20:

Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,

En lo personal, prefiero mi propia traducción de esto que diría “fue fortalecido por la fe”. Pienso que eso es lo que quiere decir. Él recibió fuerza en su cuerpo físico por medio de la fe. Sarah también recibió fuerza, se le habilitó la matriz, y en ese aspecto volvió a vivir de nuevo. No sé si alguna vez se hayan puesto a pensar en esto, pero el cambio en Abraham no fue temporal porque después de que su esposa Sarah murió, se casó de nuevo y tuvo cinco hijos más. Fue para él un milagro permanente, ¿no lo creen? No está nada mal para un hombre que a los cien años de edad dijo que ya no tenía esperanza. Ya ven, si había esperanza, porque él creía en la esperanza aun en contra esperanza.

Versículo 20:

Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios

¿Recuerdan lo que dice Santiago en su epístola sobre las personas que dudan? “No piense tal hombre que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inestable en todos sus caminos.”

…sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios

En Romanos 3:23,… muchos de ustedes tienen un don para guiar a las personas al Señor y conocen bien lo que dice en Romanos 3:23:

por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios

¿Cuál realmente es el aspecto grave de nuestro pecado? No es tanto lo que nos causa sino el hecho de que le roba a Dios Su gloria. Ese es verdaderamente el hecho terrible del pecado. Que hemos privado a Dios de Su gloria. ¿Existe alguna manera en que podamos devolverle la gloria que nuestro pecado lo ha robado? La respuesta es:… Sí!... ¿Por medio de qué? …De la fe. ¿Cómo Abraham le dio la gloria a Dios? No fue por sus esfuerzos sino creyendo. Entonces, nuestra fe es un camino que Dios ha provisto para nosotros, con el cual podemos devolverle a Él la gloria de la cual nuestro pecado lo privó… Al creer que Dios y su promesa obran en nuestra vida, eso le da la gloria a Dios. Esa es la única manera en que alguna vez podremos darle a Dios la gloria, …es por la fe.

Permítanme decir algo sobre la gracia que encontrarán allí al pie de esa página. Solo tres declaraciones espero que esto no ofenda a nadie, pero como he predicado en varias iglesias que se llamaban Iglesia de la Gracia tal y cual. Y mi comentario es, estoy hablando en sentido general,… que los que más hablan de la gracia son los que menos saben al respecto… Pienso,… que usualmente, el hecho de que las personas enfatizan haber recibido salvación por gracia en absoluto no tienen una visión clara de lo que es la gracia. Su concepto de gracia es algún tipo de esfuerzo religioso modificado. Así que quiero decir lo siguiente. Para mí, esto es muy importante. Si algunos de ustedes son pastores de una “Iglesia de la gracia”, por favor acepten mi declaración previa de que esta observación no está dirigida contra ustedes ni contra ninguna iglesia en específico, es solo un hecho que he notado.

Quiero mencionar estos tres hechos acerca de la gracia. Número uno, que comienza cuando la habilidad humana termina. Mientras que ustedes pueden hacerlo por sí solo, no necesitan de la gracia de Dios. Cuando llegan al punto en que saben que no pueden lograrlo, pero Dios quiere que lo hagan, entonces se mueven en fe al dominio de la gracia. Muchos cristianos temen hacer lo que Dios les dice porque piensan: “No puedo hacerlo”. En cierto sentido, Dios nunca nos pide que hagamos algo que está dentro de nuestras capacidades. ¿Me explico? Por la fe Dios siempre nos ha llevado más allá de nuestra propia capacidad,… a la esfera de la gracia. Cada vez que su fe es desafiada, pueden reaccionar de dos maneras. Pueden decir: “Hay, Dios”… ¿Eso es lo que me estás pidiendo? “O “Gracias, Dios. Veo que quieres que mi fe sea fortalecida. Quieres que reciba más de tu gracia. Acepto este desafío”

Quiero compartirles que, al mirar atrás en mi propia vida, que recuerde… cada paso importante de adelanto que haya dado en mi vida cristiana lo di en respuesta a un desafío …cuando Dios me desafió a hacer algo que yo pensaba que no podría hacerlo. Así que …no estoy diciendo que siempre lo quise, pero… al mismo tiempo he aprendido que esta es la manera en que uno crece…Cada vez que huyen de un desafío están reduciendo su estatura espiritual… Pero cada vez que aceptan un desafío, están creciendo en estatura espiritual.

Me recuerda a la Escritura en Hebreos 10:37–38, creo que ahí es, donde el autor de Hebreos cita Habacuc 2:4 y dice:

Pero el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma.

Ahí habla Dios: “si retrocediere, no agradará a mi alma”

Ahora tengo que decir algo con mucho cuidado. En el transcurso de muchos años en la vida cristiana, puedo pensar en hermanos y hermanas que llegaron a un punto en sus vidas que tuvieron miedo de avanzar en la fe, cuando ellos sintieron que Dios los enfrentaba con un desafío que no estaban preparados para aceptar. Solo tuve que observar… que desde ese instante en adelante comenzaron a morir espiritualmente. Como verán, el justo vivirá por fe. La única forma en que se puede tener vida es por fe. Cuanto más Dios requiere que uno obre con fe, más vida tendrá. Si quieren estar cómodo y seguro, diciendo: “Dios, yo no quiero correr ningún riesgo, solo quiero hacer aquello que yo sé que puedo hacer”, se está cerrando a la vida divina. No quiero decir que serán almas perdidas, pero si digo que no conocerán la plenitud de vida que Dios ha planeado para ustedes en este mundo. No le teman al desafío de la fe.

En retrospección de los últimos 10 años que Ruth y yo llevamos de casados,... Dios consistentemente nos ha llevado más allá de nuestro limite. A veces nos preguntamos si nos ha exprimido demasiado. Actualmente, en este momento esta es una pregunta de mucha importancia para nosotros. Pero tengo confianza en la fidelidad de Dios que, al ver nuestros corazones y nuestra sinceridad, tarde o temprano recibiremos el beneficio que implica.

Pienso que hoy vivimos en un mundo que desesperadamente necesita a Dios. Desesperadamente necesita la Palabra de Dios. Quiero decirles que no va a ser fácil llevar la Palabra de Dios a las naciones. En Mateo 24:14, que es mi escritura favorita, Jesús dijo:

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

¿Cuándo vendrá el fin? Cuando la iglesia haya terminado su trabajo. Pero a su vez, en los versículos anteriores, se nos advierte que habrá persecución, profetas falsos, hambrunas, guerras, maldad en abundancia. No mencionó que la situación en el mundo iba a mejorar. De hecho, dejó muy claro que la situación en el mundo se iba a poner más difícil. Pero… ahí está la oportunidad para extender la fe. Ese es el desafío.

Quiero decir que por la gracia de Dios en cuanto a Ruth y yo—y esto lo digo en presencia de Dios. Porque tengo mucho cuidado de lo que digo delate de Dios. “Señor, en la medida que hemos podido, hemos aceptado el desafío.” Cada uno de ustedes debe tomar esa decisión personalmente. Pero recuerden que, si optan por el camino de los cobardes, van a marchitarse. Si avanzan en su fe, puede que titubeen, puede que sientan que han fracasado, pero tarde o temprano Dios los ayudará hasta el final. Se los prometo porque esa es la promesa de Dios.

Llegamos a la parte que se aplica a nosotros y al Evangelio, al final de este capítulo 4. Estamos en el versículo 22.

Por lo cual su fue le contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también a nosotros a quienes ha de ser contada,. . .

¿Qué ha de ser contada? Por justicia.

Los que creemos en el [Dios] que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación…

La justificación, nuestro perdón, que seamos contados como justos, que nos haya hecho justo, que seamos justos, como si nunca hubiéramos pecado. ¿Qué es lo debemos creer para recibir la justicia que Dios nos ha reconocido? Se nos exige creer que el Señor entregó a Jesús nuestro Salvador, nuestro sustituto, al castigo de la muerte por causa de nuestros pecados, pero que al tercer día lo resucitó para que recibiéramos justicia.

Ya ven, la clave a esto—y está en la Escritura en nuestro bosquejo, pero no me queda el tiempo para citarlas—la clave a esto se resume, en una palabra. Escuchen bien… Es la identificación. Si lo captan, es la clave a lo que sucedió en la cruz. En la cruz, hubo una identificación doble. Primero que nada, Jesús se identificó con nosotros. Él tomó el lugar del pecador, se convirtió en el último Adán, agotó totalmente la herencia maldita que se había apoderado del linaje entero de Adán. Y fue sepultado. Cuando fue sepultado, la herencia completa se acabó. Luego resucitó al tercer día como la cabeza de un linaje nuevo. Debemos darnos cuenta y reconocer que Él fue nuestro representante. Así que cuando Dios vindicó Su justicia por la resurrección en el tercer día, fue nuestra justicia la que también fue vindicada. Fuimos contados con Él en la muerte, contados con él en el entierro, pero… bendito sea Dios, fuimos contados con él en la resurrección, y en la justicia también. Eso es lo que tenemos que creer. La palabra clave es: la identificación. Cuando Jesús murió, yo también morí. Cuando fue sepultado, yo también lo fui. Cuando resucitó, también yo resucité. Al creer esto, por mi fe recibo la justicia de Dios.

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